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viernes, 1 de agosto de 2014

¿Sabías que el famoso villancico de la Navidad canarias, “Lo Divino”, fue compuesto en el piano del Teatro Leal por Fermín Cedrés, que amenizaba el cine mudo?


Desde el principio, el Leal se acondicionó para las proyecciones cinematográficas. Ello porque, por una parte, los espectáculos de compañías y artistas peninsulares o extranjeros solían depender de que estuvieran de gira por las Islas, por lo que se hacían insuficientes para llenar la vida del local; por otra, Rivero (un hombre de negocios que, además, llegaría a producir sus propias películas) no podía obviar el negocio del cine.

En un principio, se trató, lógicamente, de cine mudo, estrenándose cintas de gran calidad y relevancia. El acompañamiento musical solía correr a cargo de pianistas de reconocida trayectoria, no sólo en La Laguna, como Juan Estany, Luisa Machado o Fermín Cedrés, que han pasado a formar parte de la historia musical del Archipiélago.

Pianistas y público disfrutaron de un “piano Weber, modelo de gran sonoridad”, adquirido el 5 de junio de 1915 a la empresa “The Orchestrelle Co. (Aeolian Hall, London”  De afinar y mantener en óptimas condiciones este magnífico piano también se  ocupó, al menos entre 1916 y 1922, Fermín Cedrés, compositor del villancico “Lo Divino”,  uno de los villancicos que desde los años 20 se interpreta con mayor frecuencia en la Navidad canaria.

Sin duda alguna, el villancico más entrañable y popular para todos los canarios y que nació con fines benéficos, fue tocado en el piano del Leal en numerosas ocasiones por su compositor, decir que hasta 2001 se decía que la letra pertenecía  a varias figuras de nuestra poesía, comenzando por Ramón Gil Roldán.

“Anuncia nuestro cantar
que ha nacido el Redentor.
La tierra, el cielo y el mar
palpitan llenos de amor”.

A continuación tomó el testigo el cantante de ópera Néstor de la Torre, que incorpora la parte que nos habla de los clarines, las tamboras y el timbal. Ya en la segunda parte entra Santiago Beyró, con los versos:

“Madre del alma
cese tu pena,
calma tu angustia
por Dios, no llores.

Ella bendice
la Nochebuena
los Reyes Magos
y los pastores.
Lucen los valles
blancos corderos
hay regocijo
en las cabañas.
Y los tomillos
y los romeros
llenas de aromas
nuestras montañas.

Pero fue Fermín Cedrés quien plasmó sobre el pentagrama las notas que incorporan el sonido del triángulo, el acompasado toque del bombo y el trino de los pájaros.

En cuanto a la letra, en un trabajo realizado por la investigadora palmera  María Victoria Hernández (Diario de Avisos del 16, 23 y 24 de diciembre de 2001), que se la atribuyen al cordobés Antonio Fernández Grilo, según un poema compuesto en 1871.

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