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viernes, 1 de agosto de 2014

¿Sabías que el proyecto y la realización del Teatro Leal se deben al arquitecto Antonio Pintor y Ocete, que está considerado como el precursor estilístico en las islas Canarias del eclecticismo, el modernismo el historicismo y el racionalismo?


Antonio Pintor, el arquitecto

En 1912, Antonio Leal encarga el proyecto del teatro al entonces arquitecto municipal de Santa Cruz de Tenerife, Antonio Pintor y Ocete. Considerado un precursor estilístico en las Islas Canarias, nació en la ciudad de Motril (Granada) el 25 de enero de 1862. En el último trimestre de 1881 llega a Barcelona, donde hace los tres primeros cursos de arquitectura. A partir de 1884 alternó sus estudios entre esta universidad y la de Madrid, titulándose en Escuela Superior de Arquitectura de esta última en 1888.

Aunque su primera idea fue la de ejercer su profesión en Sudamérica, en 1889 concursó a la plaza de arquitecto municipal de Santa Cruz, siendo designado para este cargo en la sesión del 8 de mayo del mismo año, con una retribución de 2.500 pesetas. Llegó el 20 de junio y al día siguiente tomó posesión de su cargo en el que permanecerá hasta el 25 de enero de 1932. Durante ese tiempo será arquitecto municipal, provincial, arquitecto diocesano, director técnico de varias sociedades constructoras (Sociedad de Edificaciones y Reformas Urbanas o la Sociedad de Construcciones “El Progreso”) y coordinador del ensanche de Santa Cruz, pues cuando llega a la capital, ésta iniciaba su expansión.

Aunque el ensanche se había iniciado unos años antes, Pintor fue el que ideó, trazó y coordinó el crecimiento de Santa Cruz. Se crearon los barrios de Duggi, los Hoteles, Salamanca y se terminó de formar el Toscal. Se reformaron las alineaciones de casi todas las vías, se cambió el empedrado de las calles por el sistema de alquitranado o adoquinado. Se dota a la ciudad de nuevos edificios públicos: Ayuntamiento, Instituto de Higiene, Observatorio Meteorológico,… Otros edificios ya existentes se ven ampliados o reformados: Mercado, Teatro Guimerá, Hospital Civil, etc. Las obras hidráulicas pasan de ser inexistentes a concretarse en servicio de agua pública, depósito de aguas, acueducto y galerías de Roque Negro-Catalanes que surtían a la ciudad, alcantarillado y agua de presión. Pintor proyecta asimismo centros asistenciales tales como el Lazareto y el Manicomio, centros escolares en el Barrio del Toscal y de Duggi y un sinfín de nuevas obras públicas como el Mercado de Hierro, Matadero, Parque García Sanabria, encauzamiento del Barranco de Santos, … (Darias, 1985). Sin duda, una ingente labor que da idea de la importancia y creatividad de este arquitecto, uno de los más relevantes y prolíficos en Canarias durante este periodo.

En 1889, Pintor empieza a aceptar encargos particulares. La primera petición la recibe de doña Clotilde López y Olivera. El proyecto, fechado y firmado el 10 de noviembre, consistió en la remodelación de una fachada, aún en pié, en la calle San Francisco. Desde entonces, los encargos no cesarán hasta 1933.

En esos 44 años, su estilo se adaptará a los gustos de la burguesía isleña, aunque manteniendo presente su propia inspiración, que influirá en las primeras obras de algunos arquitectos de la siguiente generación. En Darias (1985) encontramos una reseña de los edificios más importantes de Antonio Pintor, tanto de estilo ecléctico, como historicista, modernista o racionalista. Aunque son sólo las edificaciones que este autor considera más relevantes desde el punto de vista arquitectónico, se trata de un extenso listado –abarca más de 70 páginas- del que nos interesa destacar las construcciones ubicadas en La Laguna, además del Teatro Leal : Casa Gallevey (c/ Carrera, 1895), Casa Hernández Acosta (c/ Herradores, 1901), el transformador de la Plaza de la Concepción (1912), Casa Díaz (c/ Obispo Rey Redondo-Núñez de la Peña, 1913), Casa Guerra (c/ Nava y Grimón, 1914), Casa Sánchez Morales (c/ San Agustín, Plaza de la Junta Suprema, 1921), Casa Rodríguez de la Sierra (Avda. Lucas Vega-callejón de la Parra y del Juego de los Bolos, 1925) y Casa Álvarez Álvarez (La Cuesta, inmediaciones del “Automóvil Club”, 1929).

En noviembre de 1904, Pintor, junto a J. Martí Dehesa, T. de Masy y J. Galván, funda en Santa Cruz de Tenerife una empresa de consulta y asesoramiento arquitectónico, en el más amplio sentido del término.  Sin duda, además de su relevancia como arquitecto, que pretendemos esbozar y mostrar en este apartado, esta empresa hubo de constituir un gran atractivo para que Antonio Leal le encargar el proyecto del teatro.

“Un centro técnico jurídico que se encargará, en inmejorables condiciones económicas, de los estudios, proyectos, dirección y construcción de toda clase de obras, alumbramientos, elevación, conducción y distribución de aguas para riego y poblaciones; aprovechamiento de saltos de agua para fuerza motriz; presas, pantanos y estanques; ferrocarriles y tranvías ordinarios y eléctricos; alumbrados eléctricos; proyectos e instalaciones de máquinas y aparatos; edificios de todas clases; muelles y embarcaderos; construcciones de cemento armado; reconocimiento, pericias, informes, consultas, reclamaciones, alzados y representación de corporaciones y particulares”.
“Diario de Tenerife”, 4 de noviembre de 1904.

A partir de 1928, la salud de Antonio Pintor empieza a deteriorarse. En junio de ese año solicita dos meses de licencia por, como consta en el certificado médico que acompaña a la solicitud, padecer “de vértigos de origen cerebral que se han hecho rebeldes a los tratamientos habituales”. Al año siguiente, solicita licencia nuevamente, debido a un glaucoma en el ojo izquierdo. Esta enfermedad empeora en noviembre de 1931 .

Aunque bastante reacio, en 1931 el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife empieza a plantearse su jubilación; pero no será hasta el 31 de enero de 1932 cuando el Alcalde expida el correspondiente certificado . El 11 de marzo de 1946 fallece en Santa Cruz de Tenerife.

Pintor fue un arquitecto de estilo fundamentalmente ecléctico, aunque también desarrolló el Historicismo, el Racionalismo y el Modernismo. Así,  Darias (1987) lo considera el iniciador en Canarias de este último estilo arquitectónico , si bien para Ruiz Rodríguez (1992), ello fue más bien producto de llevar el Eclecticismo hasta sus últimas consecuencias.

Tal vez una de las mejores definiciones de Eclecticismo sea la aportada por Griseri y Gabettti (1973: 97):

“Aspecto determinante de la cultura arquitectónica (…) basado en la sistemática tendencia de acoger con conocimiento – a través del análisis de monumentos pertenecientes a civilizaciones lejanas en el tiempo y en el espacio- elementos para componer de nuevo según coherentes principios históricos”.

Darias (1985:67-69) distingue tres etapas del Eclecticismo en Canarias, inscribiendo a Pintor en la tercera, en la que este estilo se contagia de la exuberancia modernista. La ornamentación adopta diseños más caprichosos, debido a las posibilidades que ofrecen los nuevos materiales – especialmente el cemento- y se enriquece con aportaciones como las del Art-Noveau. En el panorama canario de este periodo, Pintor es el arquitecto más barroco.

Dentro de este lenguaje ecléctico, y en algún caso historicista, realizará diversas obras relacionadas con el espectáculo (Ruiz Rodríguez, 1992:233): La Plaza de Toros (1982), el Pabellón Recreativo o Salón Novedades (1911) y el Parque Recreativo (1912), en Santa Cruz de Tenerife; el Teatro Leal, en La Laguna (1912); el Teatro Principal de La Orotava (1914) y el Teatro Tophan en el Puerto de La Cruz (1926).


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