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miércoles, 9 de mayo de 2018

El Instituto Canarias Cabrera Pinto recorre a través de una exposición las comuniones de los años 50


El Claustro Renacentista del Instituto Canarias Cabrera Pinto acogerá hasta el próximo 17 de junio la exposición Aquellas primeras comuniones del Cabrera, años 50, a través de la cual, con fotografías, vestidos y útiles de entonces, entre otros materiales, mostrará cómo se celebraban estas ceremonias en esa época. La muestra, que está organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de La Laguna y el IES Canarias Cabrera Pinto, permanecerá abierta de martes a viernes de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 19:30 horas. Los sábados y domingos se podrá visitar de 11:00 a 14:00 horas. 

La inauguración de esta exposición ha tenido lugar hoy con la presencia de la concejala de Cultura del Ayuntamiento de La Laguna, María José Castañeda, y del director del IES Canarias Cabrera Pinto, Juan Rodríguez.

La edil María José Castañeda explicó que la muestra dará a conocer a los visitantes la historia de estas celebraciones. Desde los primeros años de la década de los 50, los alumnos de la nueva Escuela Preparatoria, que se había ubicado en el edificio del Instituto Nacional de Enseñanza Media de La Laguna, eran preparados cuando cursaban el segundo grado para que pudieran tomar su primera comunión.

La cercanía de la iglesia de San Agustín propició la celebración de las mismas en este templo. Una vez preparados se celebraba la ceremonia, que se convertía en un auténtico acontecimiento social en la ciudad. 

Los niños salían desde el instituto y tras atravesar la actual Plaza Guillermo Rancés entraban en la iglesia de San Agustín por la puerta que daba a dicha plaza. La celebración era organizada y vigilada por profesores y personal del centro educativo. Tras la misma, los comulgantes, en perfectas filas diferenciadas de niños y niñas regresaban al centro haciendo el mismo recorrido. 

En el claustro o patio renacentista se les obsequiaba con un desayuno ofrecido por el centro. Ocupaban las mesas que se habían preparado a este efecto. En este momento, por primera vez, se permitía que niños y niñas se sentaran juntos en la misma mesa, y tomaban un chocolate acompañado de bollos o bizcochos. A los profesores y el personal que habían ayudado en la ceremonia también se les obsequiaba con un desayuno.

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